
Los chicos de la seño Mónica Parodi acompañados por la señorita Nilda Nieto.
Los alumnos Eduardo Pastoriza y Mauro Negro portando el estandarte del Instituto, acompañados por la directora Norma Edith Pohl de Tello, la maestra Norma de la Mota y María Verónica Tello Pohl. Participan del Acto de Apertura en la Esc. N°264 de San Antonio (Fray Mamerto Esquiú) con motivo de los festejos de la semana de los Jardines de Infantes. Los recibe con mucha alegría la maestra Stella Santi de Mitaritonna.
Sala de 4 Años (Turno Mañana) de la señorita Norma de la Mota
Sala de 5 Años Turno Tarde de la señorita Elba Vargas






¿Quién fue Pía Didoménico?
Pía Adela Didoménico nació en 1871, en la ciudad de Iquique, peruana en aquel momento. Una injustificada guerra que desbastó su solar natal, la dejó huérfana. A los siete años de edad llegó a estas tierras, con su carita de niña juguetona y de ojos tristes. Podría decirse que nació para Catamarca, junto a la Escuela Normal fundada en el mismo año y de la que egresó a los 18 años con el título de Maestra Normal.
Luego se trasladó a la ciudad de Paraná donde obtuvo, dos años más tarde, el título de Profesora de Jardín de Infantes.
En la ciudad de Goya (Corrientes) se inició como docente, allí permaneció hasta el año 1900 cuando regresa a Catamarca como una hija adoptiva y pródiga, para entregarle lo mejor de su espíritu.Se incorpora al anexo a la Escuela Normal, como Directora y Maestra de la única sala de Jardín de Infantes, con 60 alumnos, costeando personalmente el mobiliario.
A esta noble dama la adornaron valores inigualables. Poseedora de una elevada cultura y de un temple especial para guiar a los pequeños niños y niñas, quienes veían en ella “la dulce voz, la mirada suave y la entrega generosa”.
Amplia fue su tarea educadora. Se la contó como profesora de varias asignaturas y proyectándose más allá de la cátedra, ejerció la Presidencia del Consejo General de Educación y la Presidencia de la Biblioteca Provincial “Dr. Julio Herrera”, entre otras actividades.
Viajo por Europa, Asia, Africa y América, y su rectitud en el cumplimiento del deber era tal, que no faltó a sus obligaciones ni en el día de su casamiento.
Efectivamente, contrajo matrimonio con Rafael Arch, hombre de trabajo, de dotes personales muy delicadas, a tal punto que en ese hogar se respiró una inalterable paz, fundada en el amor al trabajo y al conocimiento, que le granjearon a ambos, el aprecio y la simpatía de cuantos los conocieron.